Mucho cheddar, mucho crunch y muy poca fuerza de voluntad.
Este sabor se cree mucho, pero la verdad sí tiene con qué. Cheddar intenso, crunch descarado y esa vibra quesosa que no sabe quedarse callada. Hecho con maíz, garbanzo, amaranto y chía, para que tu antojo se sienta menos básico y mucho más peligroso.